El turismo bonaerense sostuvo su volumen de visitantes durante la temporada 2026, pero las estadías más cortas redujeron el consumo en la en los distintos destinos de la Costa Atlántica. Así lo determinó un relevamiento del Observatorio de Datos Estratégicos (ODE).
La provincia de Buenos Aires recibió 8,2 millones de turistas, cifra que representó una baja del 1,2% frente al período anterior. Sin embargo, esa leve disminución contrastó con el marcado retroceso de la actividad comercial en los destinos costeros.
Una fuerte caída del gasto
El estudio registró una reducción del 25,4% en el consumo general. El rubro estrictamente turístico sufrió un descenso aún mayor, del 28%. De este modo, la cantidad de viajeros no produjo un impacto económico equivalente en comercios y servicios.

El ODE vinculó ese resultado con la menor permanencia de los veraneantes. Los viajes de pocos días limitaron el gasto cotidiano en gastronomía, prestaciones y propuestas de entretenimiento, tres sectores relacionados de manera directa con la actividad de verano.
El retroceso de las quincenas
Según el informe, la dinámica de la temporada reflejó un cambio frente a las tradicionales vacaciones de quince días. Las escapadas breves permitieron mantener una afluencia cercana a la del ciclo previo, aunque redujeron el tiempo disponible para realizar compras y contratar servicios.
Los datos expusieron así una diferencia entre el movimiento de personas y su aporte a las economías locales. Mientras la llegada de turistas apenas descendió, el gasto mostró una contracción considerablemente mayor por la reducción de las estadías.



