Villa Gesell atravesó una nueva jornada de tensión institucional. En medio del tratamiento del presupuesto 2026, concejales fueron agredidos y la sesión del Concejo Deliberante debió levantarse, después del rechazo al proyecto enviado por el intendente Gustavo Barrera.
El episodio dejó al municipio sin su principal herramienta de gestión. Además, expuso la falta de acuerdos políticos en un contexto marcado por dificultades económicas, caída de ingresos y reclamos de distintos sectores vinculados al funcionamiento diario del distrito.
Según relató el concejal Luis Vivas, “la sesión se levantó porque se rechazó el presupuesto de Barrera. Había muchos camioneros, muchos empleados municipales, era un desastre”. La escena se dio en un clima de fuerte tensión dentro y fuera del recinto.
Un rechazo con tensión
Desde la oposición cuestionaron con dureza la iniciativa oficial. “Era un presupuesto invotable, le habíamos hecho propuestas al intendente que no quiso aceptar y ahora le rechazamos el presupuesto”, sostuvo Vivas.
El concejal también apuntó contra el impacto fiscal del proyecto. “El que quiere implementar él llevaba las tasas municipales arriba de un 100%. Subía un 57% más la cantidad de módulos… era una locura”, afirmó.
La sesión caída profundizó un conflicto que ya venía abierto. Barrera calificó la situación como “crítica” y vinculó el escenario actual con la falta de consensos en el Concejo. “Hemos presentado tres presupuestos y no se pudo llegar a un acuerdo”, sostuvo.
Servicios bajo presión
La falta de presupuesto aprobado aparece como un hecho inédito en sus 12 años de gestión. Según detalló el propio jefe comunal, todavía no comenzaron talleres municipales y peligra el curso de guardavidas por falta de fondos.
A ese cuadro se suman dificultades para sostener servicios básicos. El municipio también enfrenta una caída de ingresos: perdió unos 3.000 millones de pesos en coparticipación el año pasado y otros 700 millones en lo que va del actual.
El panorama se agrava por el retiro de programas nacionales, especialmente en salud. También existen complicaciones para sostener el Servicio Alimentario Escolar, en un distrito donde el impacto social empieza a sentirse.
Crisis institucional
Sin presupuesto aprobado, el municipio entra en una etapa de ajuste forzado. El recorte puede afectar áreas sensibles como salud, seguridad y tratamiento de residuos, mientras la recaudación local sigue en retroceso.
El conflicto también muestra una dimensión política más profunda. Barrera dejó entrever su desgaste y no descartó dar un paso al costado en 2027.
La escena en el Concejo no dejó solo una sesión inconclusa. También marcó una señal preocupante para Villa Gesell: la crisis ya no es únicamente económica, sino también política e institucional.



