El dirigente vicinalista Martín Porretti criticó con dureza la administración municipal del Fondo de Financiamiento Educativo tras analizar la Rendición de Cuentas 2025. Según planteó, el fondo mantiene un saldo cercano a 1.200 millones de pesos y no registra una ejecución acorde a las necesidades de las escuelas.
Porretti sostuvo que el dato debe preocupar a la comunidad educativa. “El Fondo Educativo está subejecutado: no gastaron un peso”, afirmó. También señaló que esos recursos tienen una finalidad específica y deben destinarse a educación, no a gastos generales ni a movimientos contables difíciles de seguir.
El dirigente explicó que el fondo surge de la ley nacional 26.075, que establece mecanismos para distribuir recursos con el objetivo de mejorar las condiciones educativas. Indicó que ese dinero puede utilizarse para becas, transporte, refacciones, remodelaciones y construcción.
Fondos sin ejecución
Porretti vinculó la falta de inversión con problemas concretos en las instituciones. Mencionó la falta de aulas en la Escuela Primaria 2 de Ostende y el caso de una niña de 7 años que no consiguió vacante cerca de su casa. Según relató, su familia debía afrontar viajes en colectivo para llevarla a otra escuela.
“Tenés 1.200 millones de pesos y escuelas sin aulas”, cuestionó. Además, apuntó contra la falta de claridad en la rendición específica del fondo. Dijo que aparecen compensaciones y movimientos contables, pero no detalles suficientes sobre el destino real de los recursos.
Escuelas con problemas
El dirigente también mencionó situaciones edilicias en ARVIS y la Escuela Secundaria 5. “Hay escuelas con problemas eléctricos y paredes electrificadas por la humedad”, advirtió, al relacionar esos casos con la falta de obras.
En ese marco, lanzó una de sus frases más fuertes: “Después hablan del Pinamar del futuro, pero se te cae la escuela”. Para Porretti, la discusión sobre planificación urbana pierde sentido si no se atienden primero las condiciones básicas de la educación pública.
Reclamo a la gestión
Porretti sostuvo que las cooperadoras terminan cubriendo necesidades que debería resolver el Estado. Mencionó impresoras, resmas de papel y arreglos menores en edificios afectados por humedad.
“La consecuencia es un deterioro en la calidad educativa”, afirmó. Y cerró con un reclamo directo: “No están haciendo lo que hay que hacer con la educación pública”.



