La Rambla Sur de Ostende quedó como uno de los símbolos más claros del proyecto que dio origen al balneario. La obra comenzó a construirse en 1912 como paseo costero, con vestuarios, pasarelas de hormigón y grandes escalinatas de acceso a la playa. Hoy apenas se conserva un tramo, pero ese resto todavía expresa la ambición original.
El emprendimiento de Ostende había sido impulsado desde 1908 por Fernando Robette y Agustín Poli, que buscaban desarrollar una ciudad balnearia de estilo europeo sobre los médanos. En 1913, además, se consolidó la fundación de Ostende y se inauguró el Hotel Termas, hoy Viejo Hotel Ostende, otro emblema de aquella etapa.
Sin embargo, el plan quedó truncado poco después. Desde 1914, el impacto de la Primera Guerra Mundial frenó la llegada de capitales y materiales. A esa interrupción se sumaron las sudestadas, el viento y el avance de los médanos, que cubrieron gran parte de lo construido.

Una huella bajo la arena
Durante más de 80 años, de la rambla solo quedaron visibles algunos sectores superiores. La estructura permaneció tapada por la arena hasta 1993, cuando fue redescubierta y puesta nuevamente a la vista. Ese rescate coincidió con el 80° aniversario de la fundación de Ostende.
Dos años después, en 1995, el conjunto fue declarado Sitio Histórico Municipal. Esa decisión consolidó su valor patrimonial dentro de la historia de Ostende y Pinamar. Más adelante, en 2004, hubo gestiones del Museo Histórico del Partido de Pinamar para obtener fondos provinciales y avanzar con reparaciones.

Patrimonio frente al mar
Hoy, la Rambla Sur sigue en pie como uno de los vestigios más visibles del proyecto original, junto con el Viejo Hotel Ostende. Ubicada en el sector de Nuestras Malvinas y Playa, forma parte del circuito turístico local como un punto de interés histórico y cultural. Más que una estructura aislada, funciona como una marca física de aquella época fundacional.

