“Es un buen momento para discutir Pinamar“. Bajo esa premisa, el arquitecto y ex secretario de Planeamiento Ariel Galera analizó el debate abierto por el Plan Pinamar 2050 y sostuvo que la ciudad todavía está a tiempo de discutir cómo crecer, con qué reglas y bajo qué límites.
Para Galera, la discusión llegó en un momento oportuno. Valoró que Pinamar mantenga una tradición de debate sobre la ciudad y afirmó que ese ejercicio no es habitual. “Poder hablar de ciudad es un lujo”, resumió. A la vez, consideró que el intercambio debe darse en ámbitos adecuados y antes de que las decisiones queden cerradas.
También señaló que al plan se le están exigiendo respuestas que todavía no puede dar. Según explicó, un esquema estratégico define usos del suelo, indicadores y densidades, pero no resuelve de inmediato todos los efectos futuros. Por eso remarcó que 2050 es “un nombre comercial, una marca” y no una ejecución automática.
Qué discute el plan
En su análisis, Galera sostuvo que uno de los puntos más sensibles pasa por la relación entre densidad e infraestructura. Aclaró que otorgar indicadores sobre una tierra no equivale a habilitar obras de forma inmediata. En ese sentido, propuso introducir “cláusulas gatillo, semáforos” o mecanismos similares para impedir construcciones donde no existan servicios suficientes.

Desde esa mirada, afirmó que el crecimiento no debería avanzar sin condiciones técnicas claras. Incluso advirtió que, si la ciudad igual va a expandirse, conviene que lo haga bajo un marco corregible y no por inercia. “La ciudad va a crecer igual, no nos va a pedir permiso”, expresó.
Los puntos más delicados
Al hablar sobre las proyecciones poblacionales, Galera evitó validar cifras cerradas. Dijo que no sabe si 600.000 habitantes son viables y aclaró que esa respuesta solo puede surgir de estudios técnicos sobre agua, tratamiento de residuos, planta depuradora y circulación vial.
Allí ubicó una de sus principales preocupaciones. Más que la densidad en sí, planteó interrogantes sobre cómo conectar la ciudad de norte a sur, cómo evitar los cuellos de botella y cómo ordenar los desplazamientos diarios. También defendió una ciudad más descentralizada, con servicios administrativos distribuidos en distintas localidades.
Participación y correcciones
Galera insistió en que el debate debe salir del “me gusta, no me gusta” para pasar a propuestas concretas. A su entender, la participación vecinal puede enriquecer el plan si se apoya en datos, diagnósticos y aportes genuinos. Además, remarcó que cualquier estrategia urbana seria necesita cláusulas de corrección para revisarse con el tiempo.
Sobre el cierre, dejó una definición que atravesó toda la entrevista: “No hay que desaprovechar el momento que se dio ahora”. Para el ex funcionario, la oportunidad actual no solo permite discutir indicadores o barrios, sino también volver a pensar qué ciudad quiere ser Pinamar en las próximas décadas.



