“Si mandás más basura, tenés que pagar más”. Con esa frase, el intendente Esteban Santoro resumió el argumento central que hoy explica el conflicto por el predio de disposición final de residuos de General Madariaga. El jefe comunal defendió el aumento de la tasa que pagan Pinamar y Villa Gesell para utilizar el basural regional.
El planteo lo realizó durante la apertura del período legislativo en el Concejo Deliberante de Madariaga. Allí sostuvo que el flujo de residuos provenientes de municipios vecinos se duplicó en los últimos años, lo que incrementó los costos de operación, mantenimiento y control ambiental.
Según los registros presentados por el municipio, Pinamar enviaba entre 14 y 16 camiones diarios en verano durante 2018, mientras que el resto del año ingresaban entre 10 y 12. En 2025, los valores cambiaron de forma marcada: entre 27 y 32 camiones diarios en temporada alta y entre 20 y 23 el resto del año.
Un predio clave para la región
El Predio de Disposición Final de Residuos se ubica frente a la Ruta 11, a la altura del kilómetro 405,5, dentro del partido de General Madariaga. Allí se reciben los residuos urbanos de Madariaga, Pinamar y Villa Gesell.
La administración está en manos del municipio madariaguense. Eso le otorga la potestad de establecer el esquema tarifario y las condiciones de uso a través de su ordenanza fiscal e impositiva.
En la práctica, el sistema genera una relación desigual. Pinamar y Villa Gesell dependen del predio para disponer su basura, mientras Madariaga controla la infraestructura y fija el canon por tonelada.

Cómo funciona la tasa
La normativa local establece una tasa por disposición final y tratamiento de residuos que se calcula por tonelada ingresada al predio. Además, existen mínimos mensuales obligatorios, lo que fija un piso de facturación para cada municipio.
En el caso de Pinamar, el mínimo es de 2200 toneladas mensuales. Villa Gesell, por su parte, tiene un piso de 1960 toneladas por mes.
Las tarifas definidas para 2026 establecieron valores diferenciados por semestre. Durante el primero, la suma de disposición final y tratamiento alcanza los 36.000 pesos por tonelada. En el segundo semestre, el valor asciende a 41.400 pesos por tonelada.
El impacto para Pinamar
Con ese esquema, el piso teórico de facturación mensual para Pinamar supera los 79 millones de pesos en el primer semestre y podría alcanzar más de 91 millones en la segunda mitad del año, siempre tomando como referencia el mínimo establecido por ordenanza.
Desde el municipio indicaron que la última factura abonada, correspondiente a diciembre de 2025, fue de 37 millones de pesos. Luego se aplicó un aumento cercano al 70 % en el valor de la tonelada, aunque el nuevo convenio aún no se firmó.
El tema ya llegó al Concejo Deliberante de Pinamar, donde el expediente vinculado a la disposición de residuos en Madariaga fue tratado en sesión extraordinaria el 13 de febrero de 2026.
Debate político y futuro
Durante ese debate, concejales señalaron que el incremento resultaba excesivo y plantearon dudas sobre el sistema de tratamiento de residuos en el predio. El expediente fue finalmente girado a comisión por unanimidad para profundizar su análisis.
El conflicto, sin embargo, excede una discusión tarifaria. Expone un problema estructural: Pinamar depende de un predio que no administra y cuyo costo se define fuera de su jurisdicción.
En ese escenario, cada aumento en la tasa reabre la misma pregunta de fondo: qué hacer con la basura que produce la ciudad y dónde terminará enterrada en el futuro.



