El dirigente vecinalista Martín Porretti, referente de Mejor Pinamar, planteó una mirada crítica sobre el presente local y afirmó que “antes de proponer, hay que escuchar”. En una entrevista, sostuvo que la política debe recuperar la confianza de la sociedad y volver a enfocarse en los problemas cotidianos del vecino.
Porretti dijo que la participación política no puede limitarse al calendario electoral. Según explicó, su espacio trabaja desde hace años en reuniones con vecinos para recoger inquietudes concretas. En ese marco, remarcó que “la política tiene que dejar de hablarle a la política” y empezar a mirar “a los costados”, donde están las demandas reales.
También defendió el perfil vecinalista de su agrupación. Afirmó que “el vecinalismo no está cerrado ideológicamente” y permite sumar personas de distintas extracciones, unidas por una preocupación común: resolver los problemas de Pinamar sin quedar atadas a disputas externas.
Críticas a la gestión
Entre los temas que señaló con mayor preocupación, ubicó a la salud, la seguridad y la infraestructura. Sobre el sistema sanitario, describió demoras, derivaciones y dificultades de acceso a estudios médicos. Además, cuestionó el funcionamiento del hospital y aseguró que hoy no da respuesta integral a la demanda.
En materia de seguridad, fue tajante: “No se puede vivir pensando si te van a entrar a tu casa”. Para el dirigente, el deterioro no responde solo a una cuestión provincial, sino también a fallas locales. Por eso, insistió en que “en Pinamar hay una falta de liderazgo” y vinculó esa situación con una gestión sin rumbo claro.
El debate por el desarrollo
Respecto del Plan 2050, Porretti aclaró que no rechaza el crecimiento de la ciudad, pero sí el modo en que se plantea. En ese sentido, advirtió: “Pinamar tiene que desarrollarse, pero con otro orden de prioridades”. Y resumió su postura con una definición contundente: “Pinamar no puede crecer a costa de sus vecinos”.
Por último, sostuvo que “las decisiones sobre la localidad las tenemos que tomar nosotros” y reafirmó que el camino de su espacio seguirá apoyado en una premisa central: escuchar al vecino para entender cuáles son los problemas reales.



