El intendente Juan Ibarguren afirmó que su administración atravesó “más de 700 días en el cargo” desde el 10 de diciembre de 2023, un período que definió como “una larga etapa” y también “una primera etapa”, marcada por dificultades económicas y decisiones de ajuste.
Recordó que asumió “en un contexto muy difícil”, con “una inflación del 210% anual y 30% mensual”, un conflicto sindical y tasas desactualizadas. Explicó que esa coyuntura obligó a “hacer muy eficiente el poco presupuesto” y tomar medidas inmediatas, entre ellas “un achique del equipo político del 20%”, la reducción de secretarías y la revisión de contratos para sostener el flujo de fondos durante 2024 y 2025.
El jefe comunal señaló que la baja de la coparticipación y la caída de la recaudación local complejizaron aún más el escenario, pero destacó que la gestión “reordenó la organización municipal” y mejoró los servicios públicos con veredas, señalética, limpieza de microbasurales, plazas nuevas y mantenimiento de calles, incluso “en un año muy lluvioso”.
Obras clave y visión a corto plazo
Ibarguren destacó que su gobierno “pudo concretar la obra más importante de la historia de Pinamar”, la planta depuradora, actualmente en ejecución. También remarcó el aprendizaje que brinda el rol: “Ser intendente es una presión porque asumís una responsabilidad enorme. Cada decisión importa”.
Al proyectar 2027, imaginó “una ciudad más ordenada, con más oportunidades y con mayor calidad de vida”. Subrayó que su principal objetivo es que Pinamar “sea la ciudad con mayor calidad de vida del país”, moderna, ágil e integrada a procesos de inteligencia artificial.
Pinamar 2050 y planificación futura
En relación con el plan estratégico, expresó que “el 2050 no es un año específico”, sino una mirada a largo plazo. Apostó a una ciudad “a la vanguardia”, con infraestructura adecuada, playas cuidadas, más densidad en zonas específicas y propuestas culturales permanentes.
Aseguró que el Plan Director reunió el trabajo histórico de equipos técnicos y continuará en debate, con revisiones periódicas para evitar improvisaciones. Destacó que la planta depuradora es el punto de partida de una infraestructura que deberá ampliarse en el norte y el sur.
Descentralización, seguridad y continuidad
Ibarguren planteó que el hospital actual “quedó en un lugar incómodo” y proyectó su mudanza a avenida Intermédanos para mejorar accesos. También anticipó cambios en Seguridad: más móviles, mayor presencia territorial y la transformación de la comisaría primera en un centro de investigaciones.
Sobre la continuidad del proyecto, señaló que “en dos años hicimos mucho y falta aún más”. Frente a una eventual reelección, afirmó: “Si hacemos las cosas bien, la segunda etapa vendrá sola”.



