El jueves pasado, Pinamar S.A. presentó el libro Pinamar: Arte y Naturaleza, una publicación que reúne, ordena y contextualiza el patrimonio de más de 80 esculturas emplazadas en el espacio público. Concebido como obra de referencia, el catálogo explica las piezas que integran la ciudad y propone una mirada donde el arte se enlaza con el paisaje y la vida cotidiana.
La obra presenta a cada escultura a partir de quiénes la realizaron, cómo fue producida y qué procesos históricos e institucionales permitieron su instalación. Desde ese enfoque, el libro ofrece una lectura integral del patrimonio artístico local, entendiendo al espacio urbano y natural como parte constitutiva de cada intervención.
La publicación concibe al arte público como un sistema vivo, en diálogo permanente con el entorno, la comunidad y el paso del tiempo. En ese marco, el catálogo cumple una doble función: consolida un cuerpo documental riguroso y, al mismo tiempo, brinda un marco interpretativo para comprender estas obras como agentes activos en la construcción simbólica del territorio.

Arte, paisaje y ciudad
Desde esta perspectiva, Pinamar: Arte y Naturaleza articula arte, naturaleza y ciudad, y reconoce a Pinamar como un caso paradigmático. El paisaje no aparece como fondo, sino como materia constitutiva. Las esculturas se integran al bosque, la playa y la traza urbana, donde clima, entorno y vida cotidiana forman parte de la experiencia.
Un recorrido histórico amplio
A través de las obras emplazadas se recorre un arco temporal de más de 120 años de historia de la escultura nacional. El recorrido comienza con La cautiva (1905) de Lucio Correa Morales, continúa con los Murales del Playas Art Hotel de Alfredo Guido y los frescos de la Parroquia Nuestra Señora de la Paz de Juan Antonio Ballester Peña, y culmina con producciones site-specific instaladas en el verano de 2025.

Diversidad formal y conceptual
El conjunto presenta una marcada diversidad. Conviven obras figurativas y abstractas, piezas monumentales y de escala íntima, lenguajes modernos y prácticas contemporáneas. Se reiteran temas como la figura humana, lo cósmico, lo espiritual, la identidad nacional y la memoria cultural, junto a referencias a la fauna y el mar.
Trabajo colectivo y experiencia digital
El libro es resultado de un trabajo colectivo. La curaduría estuvo a cargo de Luciana García Belbey, junto a Juana Alzamora Cabred. El diseño fue realizado por Andrés Sobrino, la edición por Alicia Di Stasio y Mario Valledor, y la fotografía por un equipo especializado. Como extensión, el proyecto suma un chatbot de WhatsApp que permite recorrer las obras mediante códigos QR, con información técnica, imágenes y audios en primera persona en circuitos seleccionados.



