Antes de que Pinamar se consolidara como destino turístico, cuando los médanos todavía definían el paisaje y las primeras calles comenzaban a abrirse paso, una vivienda anticipó una nueva forma de habitar la ciudad. Marejada, considerada la primera casa de veraneo local, quedó ligada a los comienzos de las vacaciones familiares en este rincón de la costa.
La propiedad perteneció a la familia Fariní y se levantó en la esquina de las avenidas Del Tuyú y Del Odiseo, en el área urbana central. Su historia se remonta a los primeros años de desarrollo del balneario, cuando el proyecto urbanístico comenzó a convertirse en un lugar de descanso para quienes buscaban pasar sus vacaciones junto al mar.
De los médanos al veraneo
Pinamar fue inaugurado oficialmente como balneario el 14 de febrero de 1943. El proyecto, impulsado por el arquitecto Jorge Bunge junto con Valeria Guerrero, buscaba crear un centro turístico sobre los médanos. El trazado de calles curvas procuraba respetar el paisaje natural.
Los trabajos preparatorios habían comenzado entre 1940 y 1941, con tareas de fijación de médanos y forestación. En 1944 se aprobó el Plan Director y avanzaron la apertura de calles y la instalación de servicios, entre ellos las redes de electricidad y agua. Al año siguiente comenzó la venta de los primeros lotes y la construcción de viviendas permanentes y de veraneo.
En ese contexto se ubica Marejada. Su construcción se estima entre 1944 y 1945, aunque no existe documentación digitalizada que permita confirmar el año exacto. La vivienda representa el paso de un emprendimiento urbanístico hacia una comunidad que empezaba a incorporar residencias particulares y nuevas costumbres vacacionales.
Una historia con interrogantes
Sin embargo, el recorrido de la casa todavía presenta vacíos. La información disponible no permite reconstruir en profundidad la historia de los Fariní, sus orígenes o sus actividades. Tampoco se localizaron escrituras, permisos de construcción, planos arquitectónicos ni registros oficiales accesibles que identifiquen al constructor o al responsable del diseño.
Además, no se pudo confirmar qué elementos originales conserva la propiedad, si atravesó remodelaciones o cuál es su estado actual. La investigación tampoco encontró fotografías antiguas en archivos públicos digitales ni referencias específicas en las hemerotecas consultadas.
Una huella de los primeros años
Ante la falta de fuentes primarias, la historia de Marejada se reconstruye a partir del contexto general de urbanización y de las referencias turísticas e históricas disponibles. Esta limitación impide verificar algunos detalles, pero no borra su lugar en la memoria local como una de las primeras expresiones del veraneo familiar.
Marejada simboliza el comienzo de una etapa en la que Pinamar dejó de ser solamente un proyecto sobre los médanos para convertirse en un espacio de encuentro, descanso y residencia estacional. Su historia también expone cuánto queda por investigar sobre las primeras familias, las viviendas pioneras y los orígenes de la identidad turística de la ciudad.



