La Costa Atlántica bonaerense sigue con atención la evolución del fenómeno meteorológico El Niño, ante la posibilidad de que se fortalezca durante los próximos meses y persista hasta febrero de 2027. Comunas como Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell y el Partido de La Costa observan sus posibles efectos sobre la temporada turística.
El fenómeno ya está presente en la Argentina y sus efectos comenzaron a registrarse durante el invierno en distintos puntos del país. Sin embargo, la meteoróloga Cindy Fernández explicó que su impacto no será uniforme: la Costa Atlántica no aparece entre las zonas donde la señal del fenómeno será más fuerte.
De cara a la primavera, Fernández explicó que algunos episodios de El Niño producen un incremento en la frecuencia e intensidad de las lluvias. “En algunos fenómenos de El Niño se suele ver un incremento en la frecuencia y la intensidad de las lluvias en algunos sectores de la región pampeana y esto también incluye a lo que es la Costa Atlántica bonaerense.”
Una primavera con más precipitaciones
Para la Costa Atlántica, el principal efecto podría ser una mayor frecuencia de días con lluvias durante la primavera y posiblemente parte del verano. “Probablemente sí genera algunos cambios, seguramente tengamos una primavera y quizás parte del verano donde tengamos más cantidad de días con la lluvia, donde las lluvias se dan de manera más frecuente.”
La especialista aclaró que esto no significa que todas las precipitaciones sean extremas. Tampoco implica un escenario permanente de tormentas severas. Por el contrario, Fernández buscó diferenciar el comportamiento esperado de un escenario de catástrofe generalizada.
La región también podría experimentar interrupciones más frecuentes de los períodos prolongados de buen tiempo. Las jornadas despejadas podrían alternarse con mayor frecuencia con nubosidad y precipitaciones. Para la Costa Atlántica, ese comportamiento resulta relevante por su relación con la actividad turística durante primavera y verano.
Menos continuidad de las rachas de calor
El fenómeno también puede incidir sobre las temperaturas máximas. “En promedio, cuando uno analiza los años Niño con respecto a otros años donde no tenemos año Niño, los años Niño suelen tener temperaturas máximas más bajas” expuso la especialista,
Esto no significa que no habrá jornadas muy calurosas, aunque las rachas de calor podrían ser menos prolongadas. La mayor presencia de nubosidad y las interrupciones del tiempo despejado pueden dificultar que las temperaturas máximas se mantengan elevadas durante varios días.
Fernández también remarcó que la región central argentina es naturalmente propensa a tormentas fuertes y severas. Por eso, consideró necesario mantener precauciones ante granizo, lluvias torrenciales e inundaciones, sin atribuir automáticamente estos fenómenos a El Niño.



