Si hubiera que contarle al mundo qué es Pinamar, también habría que pensar cómo recibe a quienes llegan. Los operadores turísticos suelen marcar el valor de la primera impresión. En ese punto, el acceso principal desde la Ruta 11 ocupa un lugar central. La entrada no solo ordena el tránsito: también transmite una imagen del destino.
Hoy, ese sector muestra una postal lejos de esa idea. En la zona cercana a la rotonda de acceso y el corredor hacia la ciudad se observan operativos policiales, con móviles, banderines y otros elementos. Antes también había un depósito de chatarra, aunque esos materiales fueron retirados. El entorno -así- queda asociado más a una lógica funcional que a una bienvenida turística.
Ese cuadro explica parte del problema. La entrada principal no logra representar la identidad de una ciudad que busca proyectar calidad, cuidado y una mirada de futuro. En un destino con fuerte perfil turístico, la imagen del ingreso no resulta un detalle menor.
Una intervención en marcha
Frente a esa situación, en 2024 se puso en marcha un proyecto de embellecimiento del ingreso a Pinamar. La iniciativa buscó transformar visual y paisajísticamente el acceso principal, con el objetivo de generar una llegada más atractiva para residentes y turistas.

La propuesta contempla movimiento de suelo, acondicionamiento del entorno, una intervención paisajística y la renovación visual del sector. Además, se menciona la posible incorporación de elementos urbanos o señalética turística. La meta es clara: que el acceso reflejara mejor la identidad turística del distrito.
Coordinación y demoras
El proyecto se desarrolla con participación del municipio, AUBASA y Vialidad Provincial, ya que la zona integra el sistema vial bonaerense. Esa articulación permite avanzar con las primeras tareas sobre el terreno.
Lucas Ventoso, quien en aquel momento estaba al frente de la Secretaría de Turismo, fue uno de los impulsores de la iniciativa. Según expresó, la idea apunta a renovar el paisaje del ingreso, mejorar la primera impresión y consolidar una marca visual turística de Pinamar.
La imagen también define
La finalización estaba prevista para principios de 2025, pero la intervención aún sigue en proceso. Mientras tanto, se evalúa cooperación con el sector privado para completar la obra e incorporar insignias características de la ciudad.
En una localidad turística, la entrada también habla. Y cuando esa presentación no acompaña el lugar que Pinamar busca ocupar, la deuda se vuelve visible. Porque en ciudades que viven de su imagen, la bienvenida muchas veces define todo lo que viene después.



