Los microbasurales configuran un paisaje degradado en distintos sectores del distrito. Ocurre especialmente en Ostende y Mar de Ostende, donde la acumulación de residuos aparece en lotes baldíos y espacios públicos. La escena se repite desde hace años y genera preocupación vecinal por el impacto ambiental, sanitario y urbano que provoca.
Según datos oficiales, los microbasurales suelen formarse cuando vecinos o empresas arrojan residuos fuera del sistema formal de recolección. Entre los materiales más frecuentes aparecen escombros, restos de poda, chatarra, muebles en desuso y residuos voluminosos.
El crecimiento urbano también influye en el fenómeno. Pinamar pasó de 20.000 a cerca de 40.000 habitantes permanentes después de la pandemia, y durante el verano la población se multiplica por el turismo. Este aumento incrementa la generación de residuos y exige mayor capacidad del sistema de limpieza.
Focos que se repiten
Según explicó Ramiro Montes, secretario de Servicios Urbanos, los puntos más críticos se concentran en Ostende y Mar de Ostende. En Valeria del Mar se registran algunos casos aislados, mientras que en Pinamar y Cariló el problema principal suele ser restos de poda.
El funcionario señaló además que el municipio tiene identificados “lugares crónicos”. Son sectores donde el problema vuelve a aparecer incluso después de realizar tareas de limpieza.
Desde el área de Servicios Urbanos sostienen que existe un componente social en la persistencia del problema. “El municipio limpia los lugares y al día siguiente muchas veces vuelven a arrojar basura”, indicaron desde la gestión.
Controles y servicios disponibles
El sistema formal de recolección domiciliaria está a cargo de Santa Elena SRL. En Ostende y Mar de Ostende el servicio funciona entre las 12:00 y las 19:00 horas. En temporada alta la recolección se realiza todos los días con doble turno y en temporada baja seis veces por semana.
Además, el municipio instaló 12 contenedores para residuos voluminosos, que se distribuyen semanalmente en distintos barrios. Los vecinos pueden consultar las ubicaciones en la web municipal o solicitar que un contenedor sea colocado en su zona.
Para residuos forestales existen dos alternativas: el punto verde inaugurado en 2025 en Jilguero y Corbeta Agradable, en el límite entre Cariló y Valeria del Mar, y el retiro domiciliario cada 15 días, siempre que el volumen no supere 2 m³ de ramas.
Fiscalización y sanciones
El control municipal se realiza mediante tres fiscalizadores de Servicios Urbanos, quienes recorren barrios para detectar basurales clandestinos. Cuando se identifica a los responsables, se aplican sanciones económicas.
Las multas por arrojar basura en la vía pública o en terrenos baldíos pueden alcanzar entre 400.000 y 500.000 pesos, según el tipo de residuo y lo que determine el Juzgado de Faltas.
Como medida adicional, el municipio anunció la compra de 15 cámaras de monitoreo que funcionarán con vigilancia permanente en puntos donde se arrojan residuos.
El objetivo oficial es identificar infractores, sancionar conductas ilegales y reducir la formación de microbasurales. Sin embargo, desde el propio municipio remarcan que el desafío no depende solo de recursos o controles.
La problemática también exige conciencia ciudadana. Mantener la limpieza urbana, respetar horarios de recolección y utilizar los sistemas disponibles aparece como la clave para evitar que estos basurales vuelvan a formar parte del paisaje cotidiano.



