El proyecto ST. Thomas Golf se ubica sobre la Ruta 11, en el límite entre Cariló y Villa Gesell, y busca posicionarse como un nuevo polo urbano y turístico de la Costa Atlántica. El desarrollo se proyectó sobre 500 hectáreas de médanos y propone un barrio abierto con seguridad controlada, acompañado por infraestructura residencial, hotelera y comercial.
La iniciativa contempla un campo de golf frente al mar —único en el país—, edificios residenciales, un complejo hotelero y un centro comercial. El diseño general estuvo a cargo del estudio de arquitectura BMA y prevé además 1.500 metros de playa con balneario privado.
“Es un proyecto muy innovador y creo que va a beneficiar mucho a Villa Gesell, en cuanto a la creación de trabajo y al turismo, ya que va a generar un punto de referencia para todo el país, al tener un campo de golf frente al mar, que es algo muy llamativo porque es el único de estilo links”, explica Joaquín Bustillo, titular de Celtis, la firma que comercializa el proyecto.

Un campo de golf frente al mar
La propuesta central del emprendimiento es un campo de golf estilo links, una modalidad característica de terrenos costeros. Para que una cancha sea considerada de este tipo debe ubicarse frente al mar, asentarse sobre terreno natural ondulado y presentar vegetación baja, bunkers profundos y pocos árboles.
“En este tipo de campos, el mayor desafío para los jugadores suele ser el viento, que influye constantemente en el juego. El resultado es un paisaje único: el verde intenso de la cancha junto al mar abierto, sin obstáculos que interrumpan la vista”, agrega Bustillo.
El masterplan contempla más de 2.500 lotes. En esta primera etapa salieron al mercado 235 terrenos unifamiliares, con superficies entre 800 y 1.600 metros cuadrados, además de parcelas multifamiliares de baja densidad.

Lotes, financiamiento y precios
El valor promedio de los terrenos ronda los 80.000 dólares. Según los desarrolladores, la apuesta se orienta a la revalorización a largo plazo del suelo dentro de un esquema de urbanización progresiva.
“Hoy se comercializa la mejor parte del proyecto: el corazón del loteo, no las periferias, sino los terrenos más estratégicos y cercanos al mar”, señala Bustillo.
La propuesta comercial incluye financiación a cinco años y planes de hasta 60 cuotas. Además, el desarrollador construirá el primer edificio del proyecto, que ofrecerá servicios y será administrado por la propia empresa.

Un diseño urbano en franjas
El proyecto fue pensado desde el mar hacia la ruta con una lógica de transición paisajística. La primera franja corresponde al campo de golf, que funcionará como pulmón verde y antesala natural del desarrollo.
Luego aparece un sector compuesto por 16 macrolotes hoteleros de 50.000 metros cuadrados cada uno, con indicadores de ocupación bajos para limitar la densidad constructiva.
“Esto implica que, desde la playa, las primeras construcciones se percibirán recién a más de 400 metros, en un entorno dominado por lotes amplios y una visual predominantemente verde y abierta”, explica Bustillo.

Avance de obras e infraestructura
Detrás del sector hotelero se ubican 103 lotes de 1.600 metros cuadrados, 19 parcelas multifamiliares de 5.000 metros cuadrados y 222 terrenos residenciales de 800 metros cuadrados.
Sobre el frente de la ruta se proyectan 28 lotes comerciales de 5.000 metros cuadrados, mientras que la mitad restante del terreno quedará como área de reserva.
Actualmente avanzan los trabajos de siembra en la cancha de golf, cuya finalización se espera para marzo del próximo año. También se habilitó el boulevard principal y las calles paralelas al mar.
En paralelo, comenzarán las obras de infraestructura de servicios, que incluyen cloacas, red eléctrica y provisión de agua, con el objetivo de consolidar las primeras etapas del desarrollo.



