Tras varios días de negociaciones, Axel Kicillof aceptó asumir como nuevo presidente del PJ bonaerense, lugar que durante los últimos cuatro años ocupó Máximo Kirchner. La decisión abrió una nueva etapa en el peronismo de Buenos Aires y ordenó la estrategia política con vistas a 2027.
Aunque la propuesta que destrabó el acuerdo partió del kirchnerismo, el gobernador salió fortalecido. Su sector buscó dos objetivos centrales: fortalecer a Kicillof para proyectar 2027 y alinear el partido con la gestión bonaerense. Ambos propósitos quedaron consolidados tras el entendimiento.
En el inicio, la conducción partidaria no entusiasmó al mandatario. Intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) impulsaron su nombre, pero Kicillof promovió a Verónica Magario. Esa opción generó resistencias en sectores camporistas y en el Evita, donde Mariel Fernández evaluó competir si prosperaba esa candidatura.
La negociación y el consenso
La dinámica interna y la propuesta de Kirchner, primero filtrada en los medios y luego formalizada, cambiaron el escenario. Los vetos cruzados y la necesidad de unidad llevaron a un acuerdo: Kicillof debía encabezar. El jueves por la noche, el operativo “Axel Presidente” surgió desde el MDF de Quilmes y se extendió hasta alcanzar consenso general.
El sábado por la mañana se ultimaron los detalles para su desembarco. En paralelo, el MDF cerró listas de consejeros para una eventual interna, que finalmente no ocurrió. El reparto del Consejo resultó clave: el kicillofismo buscó mayoría propia para ejercer el liderazgo partidario y definir la estrategia electoral hacia 2027.
Unidad y proyección electoral
Cerca del gobernador hubo posturas encontradas, pero prevaleció una visión positiva. “Nos cierra a todos”, señalaron en la mesa chica. El acuerdo evitó una interna que hubiera erosionado al conjunto y permitió ordenar la gestión territorial.
Con la conducción resuelta, el peronismo bonaerense miró de lleno al 2027. Kicillof postergó recorridas nacionales hasta cerrar el PJ. Entre febrero y marzo iniciará presentaciones, alianzas y un programa alternativo, mientras continúan debates pendientes en la Legislatura, como las autoridades del Senado, convocado para el 26 de febrero. Una nueva etapa ya comenzó.



